Masaje facial contra las arrugas

Si alguna vez ha admirado su piel después de un tratamiento y ha pensado: “¡Pero qué brillo!”, estamos a punto de contarle un pequeño secreto. Una de las claves de un cutis resplandeciente y sin edad es un masaje facial bien ejecutado. Masajear el rostro no sólo alivia la tensión, sino que también estimula la circulación, levanta la piel al instante e incluso ayuda a que los productos se absorban mejor. Sigue leyendo para conocer los beneficios del masaje facial y cómo darte uno en casa.

Con raíces en China, México, Hungría y Suecia, el masaje facial ha evolucionado mucho a lo largo de los años. El formador internacional de Eminence Organics, Brian Goodwin, afirma: “El masaje terapéutico comenzó hace aproximadamente 4.500 años y se ha ampliado con el descubrimiento del masaje lifting facial, el drenaje linfático, la reflexología, el estilo sueco y otras técnicas”. El masaje facial toma los principios del masaje corporal y los aplica a los músculos de la cara. Así no sólo se reduce la tensión facial (que contribuye a la aparición de líneas finas y arrugas), sino que también aumenta la circulación sanguínea y linfática para rejuvenecer la piel.

¿Es bueno darse un masaje facial?

Masajear el rostro no sólo alivia la tensión, sino que también estimula la circulación, levanta la piel al instante e incluso ayuda a que los productos se absorban mejor.

¿Qué diferencia hay entre masaje facial y tratamiento facial?

Al igual que la limpieza, el tratamiento facial también incluye limpieza, exfoliación, vapor, eliminación de puntos negros y blancos y aplicación de una mascarilla facial. Sin embargo, esto se combina con un masaje relajante. Un masaje facial hace maravillas en la piel. Favorece la circulación sanguínea y mejora la textura de la piel.

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¿Debo masajearme la cara después del tratamiento facial o antes?

“Sin duda puedes hacerlo, pero la masajista tendría que tener mucho cuidado con tu cara y debería evitar definitivamente un masaje facial”. Así que si vas a disfrutar de un día completo de spa, lo mejor que puedes hacer es darte un masaje antes del tratamiento facial para no tener que preocuparte por el roce de tu delicada piel postfacial…

Masaje facial

Ya se ha hablado mucho de limpiar, hidratar, exfoliar y tratar. Pero lo que no ha recibido suficiente bombo es un masaje facial. ¿Has notado siempre un brillo saludable en tu piel después de un masaje facial? Pues bien, los expertos en el cuidado de la piel apuestan por esta sencilla rutina para obtener beneficios a largo plazo. Hablemos de ello en detalle.

El masaje facial es una técnica que consiste en utilizar las manos o una herramienta para masajear suavemente la piel del rostro [1]. Ayuda a aumentar la circulación sanguínea [2], relaja los músculos faciales, disminuye la hinchazón y proporciona un brillo saludable. Los expertos en el cuidado de la piel recomiendan masajear el rostro dos o tres veces por semana para conseguir una piel radiante.

Además de hacernos sentir bien, el masaje facial ejercita los músculos faciales y hace que la sangre circule para crear un tono uniforme. Despeja los poros y permite que los productos de cuidado de la piel penetren mejor. El masaje facial también ayuda a drenar el líquido estancado que causa la hinchazón de la cara.

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La linfa es un fluido del cuerpo que transporta las toxinas y elimina los residuos. Está compuesta de agua, proteínas y sales. La linfa acumulada puede drenarse mediante un masaje [3]. Es una técnica estupenda si buscas rejuvenecer tu piel mediante una limpieza profunda.

Pasos del masaje facial

Si alguna vez has admirado tu piel después de un tratamiento y has pensado: “¡Pero qué brillo!”, estamos a punto de contarte un pequeño secreto. Una de las claves de un cutis resplandeciente y sin edad es un masaje facial bien ejecutado. Masajear el rostro no sólo alivia la tensión, sino que también estimula la circulación, levanta la piel al instante e incluso ayuda a que los productos se absorban mejor. Sigue leyendo para conocer los beneficios del masaje facial y cómo darte uno en casa.

Con raíces en China, México, Hungría y Suecia, el masaje facial ha evolucionado mucho a lo largo de los años. El formador internacional de Eminence Organics, Brian Goodwin, afirma: “El masaje terapéutico comenzó hace aproximadamente 4.500 años y se ha ampliado con el descubrimiento del masaje lifting facial, el drenaje linfático, la reflexología, el estilo sueco y otras técnicas”. El masaje facial toma los principios del masaje corporal y los aplica a los músculos de la cara. Así no sólo se reduce la tensión facial (que contribuye a la aparición de líneas finas y arrugas), sino que también aumenta la circulación sanguínea y linfática para rejuvenecer la piel.

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Masaje facial mandíbula

La mayoría de nosotros sólo prestamos atención a nuestra piel cuando asistimos a bodas, cumpleaños, aniversarios y otras fiestas. Es entonces cuando acudimos a los salones de belleza en busca de tratamientos para la piel y el cabello. Después de la ocasión, volvemos a nuestras apretadas agendas y nos olvidamos por completo de lo importante que es cuidar nuestra piel.

Por falta de tiempo, tendemos a ignorar algunas prácticas sencillas para el cuidado de la piel. Estas prácticas incluyen limpiezas regulares y tratamientos faciales. Si empiezas a hacerte limpiezas y tratamientos faciales con regularidad, notarás un cambio drástico en la textura y el aspecto de la piel. Estas prácticas no sólo le ayudarán a mejorar su cutis, sino que también le proporcionarán una experiencia calmante y relajante.

Muchas veces nos hemos preguntado cuál es la diferencia entre una limpieza y un tratamiento facial. Otra cosa de la que no solemos estar seguros es de cuándo optar por cada uno de estos servicios. Para poner fin a todas estas dudas, a continuación le ofrecemos información detallada que le ayudará a tomar una decisión a la hora de optar por estos servicios.