Ligamento cruzado anterior deutsch

Se ha subrayado con frecuencia que los niños no son simplemente “adultos pequeños”. Los niños y los adultos son diferentes anatómica y fisiológicamente en muchos aspectos. Las lesiones de rodilla en niños y adolescentes demuestran con frecuencia estas diferencias.

La principal diferencia entre la rodilla de un adulto y la de un niño es el centro de crecimiento o fisis. Se trata de regiones situadas al final del fémur y la tibia a ambos lados de la rodilla que proporcionan la mayor parte del crecimiento de la pierna. La fisis suele ser la parte más débil de la rodilla. El mismo patrón de lesión que rompería un ligamento o cartílago en una rodilla adulta madura es mucho más probable que fracture los huesos a través del centro de crecimiento en la rodilla de un niño.

No obstante, en el niño pueden producirse lesiones de rodilla de tipo “adulto”. Antes se pensaba que las roturas del ligamento cruzado anterior (LCA) eran extremadamente raras en los niños, pero en los últimos años se les está prestando más atención. Se desconoce si el aumento del número de roturas del LCA notificadas está relacionado con una mayor concienciación por parte de los médicos, con mejores técnicas de diagnóstico, como la IRM y la artroscopia, o con el hecho de que cada vez más niños practican deportes de competición. Se desconoce la incidencia real de las roturas del LCA en la población pediátrica, pero las lesiones se producen con mayor frecuencia en circunstancias sin contacto, concretamente durante actividades que implican fuerzas de desaceleración o cambio de dirección. A menudo se puede describir la sensación de un “chasquido” en el momento de la lesión y la hinchazón de la rodilla es común en las 6 horas siguientes.

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Ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior puede romperse si una lesión lo estira demasiado. La rotura puede ser parcial (a través de una parte del LCA) o completa (a través de todo el LCA).

La mayoría de las personas que se rompen el LCA sienten dolor y un “chasquido” en la rodilla cuando se produce la lesión. La rodilla suele inflamarse poco después de la lesión. Cuando la inflamación desaparece, las personas con una rotura del LCA suelen poder andar. Pero la rodilla puede sentirse inestable y “ceder” y hacer que la persona tropiece o se caiga.

Para diagnosticar una rotura del LCA, el médico pregunta sobre la lesión y realiza una exploración física. Durante el examen, el médico presiona la rodilla y las piernas y las mueve de determinadas maneras. Estas pruebas pueden mostrar si el LCA está roto.

En la cirugía de reconstrucción del LCA se utiliza un injerto (trozo de tejido) para reconstruir (reconstruir) el LCA. El injerto puede ser un tendón, del propio cuerpo del paciente (lo que se denomina autoinjerto) o de otra persona que haya donado el tendón (lo que se denomina aloinjerto).

Si ha sufrido una rotura del LCA, hay más probabilidades de que vuelva a ocurrir. Los programas de entrenamiento pueden ayudarle a evitar otra rotura del LCA. Éstos se centran en el entrenamiento neuromuscular (NMT). El NMT enseña patrones de movimiento que reducen el riesgo de lesiones, especialmente al saltar, aterrizar y cambiar de dirección. Los programas de NMT incluyen estiramientos, pliometría (entrenamiento de saltos) y entrenamiento del equilibrio.

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Acl rodilla

La necesidad de cirugía depende de la gravedad de la rotura del LCA y del estilo de vida del paciente. Un LCA completamente roto no puede curarse por sí solo. Los estudios han demostrado, sin embargo, que en algunos pacientes que sufren una rotura parcial del LCA, el ligamento puede curarse sin necesidad de cirugía.

Las personas que han sufrido una rotura completa del LCA y que mantienen un estilo de vida activo -especialmente los deportistas de competición- necesitarán someterse a una intervención quirúrgica para recuperar su nivel de actividad anterior y evitar futuras lesiones. En algunos pacientes de edad avanzada u otros cuyo estilo de vida no incluya ejercicio riguroso, los tratamientos no quirúrgicos pueden permitirles volver a sus rutinas normales sin un LCA intacto.

Sin embargo, cualquier persona que retome la actividad sin restricciones con un LCA completamente desgarrado experimentará probablemente cierta inestabilidad en la rodilla. En ellos es mucho más probable que se rompa el menisco. El menisco es una almohadilla de cartílago que amortigua los huesos que se unen en la articulación de la rodilla. Hay dos meniscos en cada rodilla: el menisco medial en el interior de la rodilla y el menisco lateral en el exterior. Un menisco roto causa dolor de rodilla y, a veces, hinchazón. Sin embargo, lo más importante es que un menisco dañado aumenta el riesgo de que el paciente desarrolle artrosis de rodilla más adelante.

Fisiopedia ligamento cruzado anterior

Después de una lesión deportiva: Cuándo acudir al médico. ¿Qué pruebas puede hacerse un niño por una lesión del LCA? Inicialmente, los médicos examinan la rodilla lesionada de su hijo y pueden solicitar radiografías. La exploración física de la rodilla puede revelar que el LCA está suelto o roto. La resonancia magnética (RM) es la mejor prueba para confirmar una presunta rotura del LCA y comprobar si hay otras lesiones, como una rotura de menisco. En los niños más pequeños cuyos huesos aún están creciendo, una radiografía puede revelar que la sospecha de lesión del LCA es una fractura ósea en el lugar de fijación del LCA. Para una mejor recuperación, este tipo de fractura debe identificarse y tratarse en los 7 a 10 días siguientes a la lesión.¿Cómo se tratan las roturas del LCA? El tratamiento de las roturas del LCA depende de la edad del atleta y del deporte que practique. Los atletas jóvenes pueden optar por retrasar la cirugía hasta que sus huesos hayan terminado de crecer para evitar el riesgo de lesión del cartílago de crecimiento por la cirugía. Se están desarrollando nuevas cirugías que no alteran el cartílago de crecimiento, por lo que pueden realizarse con seguridad en un atleta que aún está creciendo. Los padres que estén pensando en operar a sus hijos deben consultar a un cirujano ortopédico pediátrico con formación en medicina deportiva:

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