Epicóndilo lateral del húmero palpación

Epicóndilo lateral del húmeroEl Supinador. (Epicóndilo lateral marcado en la parte superior derecha.)Articulación del codo izquierdo, mostrando los ligamentos colaterales posterior y radial. (Epicóndilo lateral visible en el centro.)DetallesIdentificadoresLatínEpicondylus lateralis humeriTA98A02.4.04.029TA21209FMA23442Términos anatómicos del hueso[editar en Wikidata].

El epicóndilo lateral del húmero es una eminencia grande, tuberculada, curvada un poco hacia delante, y que da unión al ligamento colateral radial de la articulación del codo, y a un tendón común al origen del supinador y de algunos de los músculos extensores. En concreto, estos músculos extensores incluyen el músculo ancóneo, el supinador, el extensor radial corto del carpo, el extensor de los dedos, el extensor de los dedos menores y el extensor cubital del carpo[1] En las aves, donde el brazo está algo girado en comparación con otros tetrápodos, se denomina epicóndilo dorsal del húmero. En anatomía comparada, a veces se utiliza el término ectepicóndilo[2].

Una lesión frecuente asociada al epicóndilo lateral del húmero es la epicondilitis lateral, también conocida como codo de tenista. El uso excesivo y repetitivo del antebrazo, como ocurre en el tenis u otros deportes, puede provocar la inflamación de “los tendones que unen los músculos del antebrazo en la parte exterior del codo”. Los músculos y tendones del antebrazo resultan dañados por el uso excesivo. Esto provoca dolor y sensibilidad en la parte externa del codo”[3].

Ligamento colateral radial

Tanto la epicondilitis medial como la epicondilitis lateral son afecciones dolorosas que suelen afectar a los codos de distintos deportistas. Este artículo le ayudará a comprender mejor ambas afecciones y sus tratamientos recomendados.

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A ambos lados de la articulación del codo hay protuberancias óseas que conectan con la base del húmero (o hueso de la parte superior del brazo). Estas protuberancias óseas se conocen como epicóndilos y se unen a los tendones que estabilizan la articulación del codo. En casos de movimiento repetitivo excesivo, los tendones que se conectan a los epicóndilos pueden inflamarse, provocando epicondilitis.

La epicondilitis suele aparecer como resultado del esfuerzo repetitivo de deportes o actividades físicas que fuerzan los tendones del codo. El golf y el tenis son probablemente los culpables, pero muchos otros deportes pueden contribuir a esta afección, incluidos el béisbol y los deportes de lanzamiento. Por eso estas afecciones también se conocen como codo de tenista y codo de golfista.

Los músculos del antebrazo permiten extender y balancear la muñeca y los dedos. Los movimientos repetitivos de balanceo o lanzamiento pueden forzar o producir microdesgarros en los tendones que unen los músculos del antebrazo al hueso de la articulación del codo, lo que puede provocar epicondilitis medial o lateral.

Anatomía del húmero

El codo de tenista, o epicondilitis lateral, es una afección dolorosa del codo causada por un uso excesivo. No es sorprendente que la práctica del tenis u otros deportes de raqueta puedan causar esta afección. Sin embargo, hay otros deportes y actividades que también pueden ponerle en peligro.

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El codo de tenista es una inflamación o, en algunos casos, microdesgarro de los tendones que unen los músculos del antebrazo en la parte exterior del codo. Los músculos y tendones del antebrazo se dañan por el uso excesivo, es decir, por repetir los mismos movimientos una y otra vez. Esto provoca dolor y sensibilidad en la parte exterior del codo.

Existen muchas opciones de tratamiento para el codo de tenista. En la mayoría de los casos, el tratamiento implica un enfoque de equipo. Los médicos de cabecera, los fisioterapeutas y, en algunos casos, los cirujanos trabajan juntos para proporcionar la atención más eficaz.

La articulación del codo está formada por tres huesos: el hueso de la parte superior del brazo (húmero) y los dos huesos del antebrazo (radio y cúbito). En la parte inferior del húmero hay unas protuberancias óseas llamadas epicóndilos, donde comienzan su recorrido varios músculos del antebrazo. La protuberancia ósea de la parte exterior (lateral) del codo se denomina epicóndilo lateral.

Localización del epicóndilo lateral del húmero

El objetivo de nuestro estudio era documentar puntos de referencia óseos discretos en el epicóndilo lateral del húmero que representaran las “huellas” de los tendones y ligamentos que se unen a él mediante correlación anatómica por RM en cadáveres.

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Se inspeccionaron 33 especímenes de húmero desecados para documentar los puntos de referencia óseos en el epicóndilo lateral. Se realizó una RM con correlación anatómica en 10 codos cadavéricos adicionales. Se determinaron las localizaciones de las uniones tendinosas y ligamentosas al epicóndilo lateral con respecto a los mismos puntos de referencia óseos.

La superficie del epicóndilo lateral variaba de una superficie plana a una superficie con hasta seis puntos de referencia discretos: tubérculo superior, tubérculo anterior, tubérculo posterior, surco intertubercular, zona rugosa que rodea los tubérculos y cresta epicondilar. El ligamento colateral radial se unía a la cara superior del surco intertubercular y a la cara inferior del tubérculo superior y no se distinguía de la unión del ligamento colateral cubital lateral. El extensor radial corto del carpo, el extensor común de los dedos y el extensor menor de los dedos tenían un origen común en la cara superior del epicóndilo lateral. El tendón del extensor cubital del carpo surgía de la cara posteroinferior del epicóndilo lateral.