Diagnóstico de artrosis o desgaste del pulgar: Cómo saber si la padeces

Tratamiento de la artrosis

La artrosis, o artritis por “desgaste”, es una enfermedad degenerativa frecuente que puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. La artritis del pulgar afecta a la articulación de la base del pulgar, que se inflama cuando el cartílago liso (amortiguador) del extremo de los huesos empieza a desgastarse, provocando fricción. Los síntomas son dolor, hinchazón e inmovilidad. Si no se trata, los huesos que componen el pulgar pueden perder su forma normal, lo que provoca más dolor y menos movilidad. Esta afección, que suele presentarse en personas mayores, aparece gradualmente con el tiempo, y una lesión como una fractura puede aumentar las probabilidades de padecerla.

Su médico le hará una serie de preguntas y es probable que le realice un examen físico. El examen físico incluirá la exploración de cualquier área específica que le preocupe, especialmente en lo que se refiere al motivo de su visita a la consulta.

Esta prueba utiliza un campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y un ordenador para producir imágenes detalladas de las estructuras corporales en múltiples lugares. Es posible que le inyecten un medio de contraste para obtener mejores imágenes y lo más probable es que permanezca tumbado en una camilla móvil mientras se toman las imágenes. La RM es una herramienta más detallada que los rayos X y los ultrasonidos y, para determinados órganos o zonas del cuerpo, proporciona mejores imágenes que el TAC. La RM puede no ser recomendable si lleva un marcapasos u otros implantes metálicos.

¿Cómo se confirma el diagnóstico de artrosis?

Diagnóstico de la artrosis

Realización de un examen físico para comprobar el estado general de salud, los reflejos y las articulaciones problemáticas. Tomar imágenes de la articulación mediante Radiografías, que pueden mostrar pérdida de espacio articular, daño óseo, remodelación ósea y espolones óseos. Las lesiones articulares tempranas no suelen aparecer en las radiografías.

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¿Cómo se siente la artrosis en el pulgar?

Hinchazón, rigidez y sensibilidad en la base del pulgar. Disminución de la fuerza al pellizcar o agarrar objetos. Disminución de la amplitud de movimiento. Agrandamiento o aspecto óseo de la articulación de la base del pulgar.

¿Cómo se comprueba la artritis en el pulgar?

Su médico podría sujetarle la articulación mientras mueve el pulgar, con presión, contra el hueso de la muñeca. Si este movimiento produce un chirrido, dolor o sensación de arenilla, es probable que el cartílago se haya desgastado y los huesos rocen entre sí.

Artritis artrosis

La artrosis es una enfermedad muy común que puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. Es más probable que afecte a las articulaciones que soportan la mayor parte de nuestro peso, como las rodillas y los pies. Las articulaciones que utilizamos mucho en la vida cotidiana, como las articulaciones de la mano, también suelen verse afectadas.

En una articulación sana, una capa de tejido duro pero liso y resbaladizo, llamado cartílago, cubre la superficie de los huesos y ayuda a que éstos se muevan libremente unos contra otros. Cuando una articulación desarrolla artrosis, parte del cartílago se adelgaza y la superficie se vuelve más rugosa. Esto significa que la articulación no se mueve tan suavemente como debería.

Cuando el cartílago se desgasta o se daña, todos los tejidos de la articulación se vuelven más activos de lo normal, ya que el organismo intenta reparar el daño. Los procesos de reparación pueden cambiar la estructura de la articulación, pero a menudo permiten que la articulación funcione con normalidad y sin dolor ni rigidez. Casi todos nosotros desarrollaremos artrosis en alguna de nuestras articulaciones a medida que envejecemos, aunque puede que ni siquiera seamos conscientes de ello.

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Síntomas de la artrosis

La artrosis (OA) es uno de los trastornos más comunes de las articulaciones. Las articulaciones más frecuentemente afectadas son la cadera, la rodilla, el hombro, el dedo gordo del pie y la base del pulgar. La degeneración del cartílago articular, que conduce a la osteoartritis, puede producirse de forma natural con el paso del tiempo o como afección secundaria a una lesión asociada, como un traumatismo o una lesión por esfuerzo repetitivo o laboral. La degeneración del cartílago articular es un proceso gradual.

Los resultados de las imágenes radiográficas dependen de la fase en que se encuentre la osteoartritis. El médico que solicita las imágenes utilizará la descripción y gradación de la artrosis (“localizada o difusa” y “leve, moderada o grave”, etc.) para determinar las opciones de tratamiento. Los tratamientos incluyen terapia conservadora no quirúrgica o cirugía.

Independientemente de la articulación afectada, la artrosis se revela en las radiografías convencionales (rayos X) por unas características que la diferencian de otros trastornos articulares, como la artritis reumatoide. Concretamente, una radiografía de una articulación con artrosis mostrará un estrechamiento del espacio entre los huesos de la articulación donde el cartílago se ha desgastado, como se muestra en la imagen siguiente.

Osteoartrosis

Marissa Sansone, MD, es doctora en medicina interna y actualmente becaria en reumatología en la Universidad de Yale. Enseña activamente reumatología a residentes y estudiantes de medicina, y revisa resúmenes en la revista Rheumatology.

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La artrosis es una enfermedad articular degenerativa, lo que significa que el cartílago que recubre los extremos de los huesos que forman una articulación se deteriora gradualmente. El desgaste mecánico que se acumula con el tiempo es la causa más común de la artrosis, pero también puede desarrollarse debido a una lesión.

Si padece artrosis de mano, puede notar que se ha vuelto más difícil agarrar objetos o hacer un movimiento de pellizco, como el que haría para coger un céntimo. La destreza manual, el control motor fino y la función física se ven comprometidos, lo que dificulta la realización de tareas cotidianas habituales, como girar llaves, abrir pomos de puertas y escribir.

El diagnóstico se basa en un examen físico y una radiografía. El médico le hará preguntas sobre sus síntomas, incluido cuándo empezaron. Su descripción del dolor, la rigidez, la hinchazón y las limitaciones en el movimiento de las articulaciones ayudará a su médico a evaluar su enfermedad.