Displasia de cadera

Displasia de cadera en adultos

La cadera es una articulación esférica. Normalmente, la bola situada en la parte superior del fémur encaja en la cavidad de la cadera. La displasia de cadera se produce cuando la articulación de la cadera no se ha desarrollado correctamente y la cavidad (acetábulo) es demasiado poco profunda. Esto permite que la bola (cabeza femoral) se salga parcial o totalmente de la articulación. La displasia de cadera va desde una anomalía leve hasta una luxación completa de la cadera.

Los casos graves de displasia de cadera suelen diagnosticarse durante una exploración rutinaria en los primeros meses de vida del bebé. Otras veces, el problema sólo se hace patente a medida que el niño crece y se vuelve más activo.

La displasia de cadera es una enfermedad tratable. Sin embargo, si no se trata, puede causar daños irreversibles que provocarán dolor y pérdida de funcionalidad en etapas posteriores de la vida. Es la principal causa de artritis precoz de la cadera antes de los 60 años. La gravedad de la enfermedad y su detección tardía aumentan el riesgo de artritis. Por lo tanto, tanto el seguimiento como la intervención precoz son importantes para reducir el riesgo de dolor y discapacidad en la edad adulta.

¿Puede curarse la displasia de cadera?

La displasia de cadera suele corregirse mediante cirugía. Si la displasia de cadera no se trata, es probable que se desarrolle artritis. Es probable que la displasia de cadera sintomática siga causando síntomas hasta que se corrija quirúrgicamente la deformidad. Muchos pacientes se benefician de un procedimiento llamado osteotomía periacetabular o PAO.

¿A qué edad aparece la displasia de cadera?

La displasia de cadera puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad. Aunque se cree que se desarrolla alrededor del nacimiento, un niño con displasia leve puede no presentar síntomas durante años, o incluso décadas.

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¿Cómo se trata la displasia de cadera?

Los lactantes suelen tratarse con una férula blanda, denominada arnés de Pavlik, que mantiene la parte esférica de la articulación firmemente en su cavidad durante varios meses. Esto ayuda a que la cavidad se amolde a la forma de la bola.

Síntomas de la displasia de cadera

La cadera normal (véase la figura) es una articulación esférica con la cabeza femoral (bola) bien asentada y estable dentro del acetábulo (cavidad). La displasia de cadera incluye un grupo de trastornos que presentan deformidades de la articulación. En la mayoría de los casos, la displasia de cadera se caracteriza por una cavidad “poco profunda” (véase la figura) que no cubre adecuadamente la cabeza femoral. Cuando la cabeza femoral no está completamente cubierta por el acetábulo, la cadera es inestable, puede resultar dolorosa y acabar desarrollando artrosis.

Las estructuras óseas de la articulación de la cadera (acetábulo y cabeza femoral) están cubiertas por un revestimiento liso pero duradero denominado cartílago articular. El cartílago articular amortigua la articulación y permite que los huesos se muevan fácilmente unos contra otros. Alrededor del borde de la cavidad de la cadera hay un anillo de cartílago denominado labrum acetabular. El labrum acetabular proporciona estabilidad, mantiene la presión del líquido en la articulación y ayuda a distribuir el peso a la cabeza femoral. Toda la articulación de la cadera está envuelta en un tejido resistente denominado cápsula de la cadera. La superficie interna de la cápsula de la cadera está recubierta por un tejido liso denominado membrana sinovial. La membrana sinovial produce un líquido lubricante que facilita el movimiento de la articulación. Alrededor de la articulación hay ligamentos que fijan la cabeza femoral en la cavidad de la cadera.

Ortobulones para displasia de cadera

La displasia de cadera, también conocida como luxación del desarrollo o luxación congénita de la cadera, se produce cuando la cavidad de la articulación de la cadera no soporta completamente la bola de la articulación. Esta afección puede crear una desalineación o luxación gradual de la cadera, que puede desgastar el cartílago y provocar una artrosis de cadera de aparición temprana. Una cadera displásica también puede provocar un desgarro del labrum acetabular (un desgarro del labrum, que es un tejido blando que recubre y asegura la cavidad de la articulación de la cadera).

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Los síntomas de la displasia de cadera incluyen dolor en la ingle y/o en la parte lateral o posterior de la articulación de la cadera. Estos síntomas pueden distinguirse de los “dolores de crecimiento”, que son más frecuentes en niños menores de 10 años. Los dolores de crecimiento en piernas, rodillas y caderas suelen sentirse por la noche, después de que el niño haya estado activo durante el día, pero desaparecen a la mañana siguiente. En una afección más grave, como la displasia de cadera, el dolor permanecerá constante o aumentará con el tiempo. Un niño o un adulto joven con displasia de cadera también puede oír un sonido -que suele caracterizarse como chasquido, chasquido o chasquido- al mover la cadera durante la actividad. El paciente también puede cojear para evitar el dolor.

Displasia de cadera suomeksi

Displasia de cadera son dos palabras que aterrorizan a los propietarios de perros de razas grandes y gigantes, pero lo cierto es que la displasia de cadera canina puede afectar a perros de cualquier tamaño o raza. Esta dolorosa afección puede reducir drásticamente la calidad de vida de un perro y es difícil de observar para los propietarios. La buena noticia es que la tenencia responsable de un perro y la información sobre posibles afecciones, como la displasia de cadera, pueden contribuir en gran medida a que su perro se sienta cómodo.

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La displasia de cadera es una afección esquelética frecuente en perros de razas grandes o gigantes, aunque también puede darse en razas más pequeñas. Para entender cómo funciona esta enfermedad, los propietarios deben conocer primero la anatomía básica de la articulación de la cadera.

La articulación de la cadera funciona como una rótula. En los perros con displasia de cadera, la bola y la cavidad no encajan ni se desarrollan correctamente, y rozan y rechinan en lugar de deslizarse suavemente. Esto provoca un deterioro con el paso del tiempo y una posible pérdida de función de la propia articulación.

Son varios los factores que conducen al desarrollo de la displasia de cadera en los perros, empezando por la genética. La displasia de cadera es hereditaria y es especialmente común en perros grandes, como el gran danés, el san bernardo, el labrador retriever y el pastor alemán. Factores como un ritmo de crecimiento excesivo, los tipos de ejercicio, un peso inadecuado y una alimentación desequilibrada pueden magnificar esta predisposición genética.