Contractura isquémica de Volkmann slideshare
Los autores agradecen las contribuciones del Dr. Ayan Gulgonen y el Dr. Kagan Ozer, autores del capítulo sobre síndrome compartimental que aparece en la sexta edición de la obra de Green Operative Hand Surgery.
El síndrome compartimental agudo (SCA) de la extremidad es un diagnóstico que requiere una intervención quirúrgica urgente. Se caracteriza por una elevación sostenida de la presión tisular dentro de un compartimento óseo-fascial o fascial que supera la presión de perfusión tisular. Esto provoca un deterioro circulatorio local, isquemia, anoxia celular y, en última instancia, la muerte del tejido. El SCA representa la fase aguda de la lesión, durante la cual la intervención quirúrgica puede reducir la extensión de la lesión muscular irreversible. El diagnóstico y el tratamiento oportunos son fundamentales para reducir el alcance de los cambios permanentes en el tejido muscular y nervioso. Incluso con un tratamiento de urgencia, puede producirse una discapacidad permanente en la extremidad afectada y la consiguiente necesidad de cirugía adicional, incluida la amputación. La contractura isquémica de Volkmann representa la secuela tardía del síndrome compartimental. Este trastorno presenta un espectro de contracturas musculares fijas y alteraciones musculares y neurológicas. Numerosos autores han contribuido a nuestro conocimiento y tratamiento de esta afección. La tabla 51.1 resume algunos de los acontecimientos históricos en el reconocimiento de esta entidad, su etiología, sus hallazgos patológicos y sus secuelas.
¿Qué es el síndrome isquémico de Volkmann?
La contractura de Volkmann (o contractura isquémica de Volkmann) es un acortamiento (contractura) permanente de los músculos del antebrazo, generalmente como consecuencia de una lesión, que da lugar a una deformidad en forma de garra de la mano, los dedos y la muñeca. Es más frecuente en niños. Una afección similar puede producirse en el pie.
¿Qué nervio se ve afectado en la contractura de Volkmann?
Todos estos músculos están inervados por el nervio mediano. Las excepciones son el flexor cubital del carpo (inervado por el nervio cubital) y el flexor profundo de los dedos, que comparten una doble inervación por los nervios cubital y mediano. Ambos grupos están implicados en el desarrollo de la contractura isquémica de Volkmann.
¿Cuál es el primer indicio de isquemia de Volkmann?
La presentación clínica de la contractura de Volkmann incluye lo que comúnmente se conoce como las cinco P: dolor, palidez, ausencia de pulso, parestesias y parálisis. El dolor es el signo más precoz. En la exploración física, el dolor acentuado por el estiramiento pasivo parece ser el hallazgo más fiable.
Señal Volkmann
Objetivo: La contractura isquémica de Volkmann (CIV) representa el resultado de un síndrome compartimental, no tratado adecuadamente durante la fase aguda. Sigue siendo frecuente en los países en vías de desarrollo, mientras que es poco frecuente en los países desarrollados. En este informe nos referimos a nuestras experiencias africanas en VIC, porque creemos que podría ser útil para la última generación de ortopedas italianos que rara vez tienen la oportunidad de ver los casos de Volkmann. Métodos: AA reportan su experiencia de 2 años de 16 pacientes de 7 a 17 años, presentando varias entidades de Volkmann en Tigrai. Resultados: en todos los pacientes ha habido una aceptable recuperación de la función de la mano, también a pesar de la dificultad para verificar los resultados debido a la escasa superposición del estado clínico y las diferentes operaciones. Conclusiones: se debe prestar atención a los resultados y es necesaria una educación sanitaria en aquellos pueblos donde las curas se confían a los llamados “médicos tradicionales” que no son más que “colocadores de huesos”.
Contractura isquémica de Volkmann: tratamiento
La contractura de Volkmann es una contractura permanente en flexión de la mano a nivel de la muñeca, que provoca una deformidad en forma de garra de la mano y los dedos. La extensión pasiva de los dedos está limitada y es dolorosa[1].
Cualquier fractura en la región del codo o la parte superior del brazo puede provocar la contractura isquémica de Volkmann, pero se asocia especialmente a la fractura supracondílea del húmero. También la causan las fracturas de los huesos del antebrazo si provocan hemorragias de los principales vasos sanguíneos del antebrazo[cita requerida].
La afección puede estar causada por la obstrucción de la arteria braquial cerca del codo, posiblemente por el uso incorrecto de un torniquete, el uso incorrecto de una escayola o el síndrome compartimental[cita requerida].
La contractura de Volkmann se produce por isquemia aguda y necrosis de las fibras musculares del grupo de músculos flexores del antebrazo, especialmente el flexor profundo de los dedos y el flexor largo del pulgar. Los músculos se vuelven fibróticos y se acortan[cita requerida].
La prevención de esta afección requiere el restablecimiento del flujo sanguíneo tras la lesión y la reducción de la presión compartimental sobre los músculos. Debe retirarse cualquier férula, vendaje u otro dispositivo que pueda estar obstruyendo la circulación[cita requerida].
Causas de la contractura isquémica de Volkmann
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Figura 1En la figura de la izquierda se trata de una mujer de 58 años con un caso grave de contractura isquémica de Volkmann complicada por una infección por bacterias anaerobias; aún podemos ver los restos del vendaje. La imagen de la derecha es la misma paciente con una radiografía que muestra una fractura de muñeca y burbujas de gas dentro del tejido blando del antebrazo, lo que confirma la gangrena gaseosa.
Queremos aclarar que el objetivo principal de este estudio retrospectivo era evaluar el resultado funcional en pacientes tratados por CIV observando los resultados a medio y largo plazo con diferentes métodos de tratamiento.
Nuestra población de estudio no es grande y los métodos de tratamiento varían, por lo que es imposible proporcionar correlaciones estadísticamente relevantes entre el método de tratamiento y el resultado. Sin embargo, nuestra experiencia y los resultados de nuestro estudio de 30 años pueden ayudar a tomar decisiones en el tratamiento de pacientes con CIV.














